Creamos por la necesidad de no ser entes atrapados entre cabellos y talones. Lo hacemos porque de nada sirve mirar los objetos y personas que son nada a simple vista. Crear da la posibilidad de desdoblar el cuerpo y sumergirse en los plieques del ser que se es, la apertura de encontrarse taza o trozo de periódico. Miles de años han pasado y nos hemos recargado, refugiado, reconfortado en las ideas de los que han estado antes que nosotros, dándoles un voto de valor intrinseco, por el sólo hecho de haber trascendido más que la existencia de cualquier ser viviente. Las ideas y el conocimiento difícilmente conocen la muerte...
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